En las mañanas recién amanece, me saluda cuando paso a su lado, roja, con la sonrisa contenida. No presto atención a otras, pues ella me parece la más bonita de mi casa. Creo que me lo agradece entre silencio y disimulo. Y ahora que llega el buen tiempo, me gusta sentarme en el patio al sereno, cuando su perfume me llena de verano y de noches que están por llegar.
Los días de lluvia se pone guapa. Con la cara
recién lavada, la miro y solo puedo lamentar que pronto me dejará, pues es la
única flor que ha brotado en mi patio esta primavera.
Foto: Logan Adermatt
