Dime si acaso
nunca lo
has sentido.
Entre el susurro y la
mirada.
Allí se esconde la
mayoría del tiempo,
o en la palma de mi mano,
porque sale por la punta
de los dedos
cuando te toco.
Se escapa cuando te
miro,
te huelo
y me callo todo lo que no
digo.
Dime si acaso
no lo ves,
porque huye de mis
pupilas,
de mi lengua,
y lo canta a capela mi
cintura cuando te acercas.
Es cuando todos los
sonidos solo dicen tu nombre
y mis oídos solo oyen
tus silencios.
Dime si acaso
no lo
escuchas,
porque tú eres todo lo
que oigo,
lo que siento y lo que
digo,
y parece que no te
enteras,
y no lo dices
porque estas sordo, ciego
y mudo.
Foto: Chris Sardegna
